lunes, 30 de octubre de 2017

Agroquímicos ¿solución o problema ecológico?

     Desde la antigüedad se originó la necesidad de crear sustancias y productos capaces de combatir y prevenir las plagas que afectaban los cultivos agrícolas. En principio se utilizaban plaguicidas de origen orgánico, pero con el pasar del tiempo científicos químicos crearon los llamados agroquímicos, que pueden ser de origen biológico o químico. Del Puerto (2014) afirma que: “el uso cotidiano de esos químicos contribuye a la crisis de la agricultura que dificulta la preservación de los ecosistemas, los recursos naturales, y afecta la salud de las comunidades rurales y de los consumidores urbanos”. (S.P).



     Es así que lo que parecía ser una solución resulto ser un grave problema, Sagan (1995) dice que:” la ciencia por sí misma no puede apoyar determinadas acciones humanas, pero sin duda puede iluminar las posibles consecuencias de acciones alternativas” (S.P). Estas acciones tomadas por el hombre trajeron consigo una serie de consecuencias, que la ciencia misma podría solucionar utilizando medidas ecológicas alternativas. Entre estos se encuentran los agroquímicos, los cuales son definidos por la FAO (1990) como:

Cualquier sustancia o mezcla de sustancia destinadas a prevenir, destruir o controlar cualquier plaga, incluyendo los vectores de enfermedades humana o de los animales, las especies no deseadas de plantas o animales que causan prejuicio o que intervienen de cualquier otra forma en la producción, elaboración, almacenamiento, transporte o comercialización de alimentos, productos agrícolas, madera y productos de madera o alimentos. (P.7).

     Respecto a esto podemos decir que los agroquímicos poseen un gran potencial para la preservación medio ambiental y el auge de la economía pues poseen características preventivas y controladoras que si son utilizadas adecuadamente traerán consigo un equilibrio a los ecosistemas. La clasificación de los agroquímicos puede resultar difícil debido a la gran cantidad de familias químicas implicadas, una manera sencilla de clasificarlos es en función de las plagas sobre las que se usan (insecticidas, fungicidas, moluquicidas, rodenticidas y acaricidas); la otra en relación con la familia química de origen: pueden ser pesticidas biológicos (seres vivos o productos eficaces para combatir los organismos nocivos) y pesticidas químicos ( naturales, compuestos inorgánicos y órgano-metálicos, órgano-fosforados, nitro fenólicos, piretroides de síntesis, bipiridílicos, derivados dicumarinicos).

     La intoxicación por agroquímicos ha venido presentándose de manera más frecuente en las poblaciones rurales siendo estas las más afectadas; pero también existen casos en sitios urbanizados. Los investigadores se preguntan cómo  una mujer embarazada que aparentemente no ha tenido contacto alguno con algún plaguicida, puede presentar síntomas de envenenamiento e intoxicación. Esto se debe a que el ser humano, tiene una cantidad que puede ser ingerida diariamente o a lo largo de su vida; si estos límites de ingesta son quebrantados, en consecuencia, la persona tendrá un cuadro de intoxicación, que en el peor de los casos puede causar la muerte.

     En torno a esta situación se han generados diferentes alternativas, como practicas ecológicas en el manejo del suelo y plantas utilizando abono orgánico, rotando los cultivos, evitando regar en exceso, entre otras. Rengel (2011) afirma que:” la selección de las variedades y especies adecuadas como las autóctonas, mejor adaptadas a las plagas y enfermedades locales también resultaría útil” (S.P). Se propone el uso de productos y sistemas naturales, como los que fueron utilizados en el pasado (antes de la llegada de productos químicos) retomando la utilización de fórmulas orgánicas naturales y, así, conseguir extractos vegetales que actúan como insecticidas ecológicos, capaces de controlar y eliminar determinadas plagas.

     El uso de estas alternativas traería consigo beneficios ecológicos: en la agricultura, obtendríamos un equilibrio ecológico, el aprovechamiento de los recursos naturales y el aumento de la fertilidad del suelo usando productos biodegradables de mínima toxicidad. Según Rengel (2011) estos productos: “tienen la particularidad de descomponerse rápidamente después de una vez de ser aplicados y ser puntualmente específicos en aquella plaga o microorganismo que se busca controlar o eliminar” (s.p), lo que genera una menor degradación en el ambiente y, por tanto, una mejora en la salud publica así como estabilidad en los ecosistemas.

     En conclusión, los agroquímicos son productos de origen químico y biológico que causan intoxicación en las personas. Cada persona tiene un límite de ingesta que si se sobrepasa traería consigo consecuencias desfavorables. Sin embargo, esta problemática puede ser solucionada mediante alternativas ecológicas que al ser aplicadas de manera efectiva darían como resultado una serie de beneficios tanto ambientales como sociales. Por tanto, debemos incentivar a la población en general a preservar el ambiente utilizando productos de mínima toxicidad.

Más información, en el siguiente vídeo: Buenas prácticas en el uso de agroquímicos

Bibliografía

ü  Del Puerto Rodríguez, A (2014). Efectos de los plaguicidas sobre el medio ambiente. El Instituto Nacional de Higiene, Epidemiologia y Microbiología (INHEM) Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1561-30032014000300010&lang=pt
ü  Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y La Alimentación (2006). Código Internacional de conducta para la distribución y utilización de plaguicidas. Disponible en: http://www.fao.org/3/a-a0220s.pdf
ü  Rengel, S (2011). Alternativas ecológicas para evitar el uso de plaguicidas. Disponible en: http://plaguicidas-y-alternativas.org/noticias/2011-10-17-alternativas-ecol%C3%B3gicas-para-evitar-el-uso-de-plaguicidas
ü  Sagan, C (1995). El mundo y sus demonios. España: Editorial Planeta



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